El aprendiz inteligente
Walter Gregor

Un zapatero tomo un día un aprendiz. Cuando el aprendiz llegó, el zapatero le preguntó al muchacho cómo pensaba dirigirse a él.
-¡Oh! –Respondió el muchacho-. Lo llamaré amo.
-No –dijo el amo-. Me llamarás amo de todos los amos
-Continuó el zapatero-. Deberás llamarlos “Excelsas vestiduras”. ¿Y cómo llamarías a mi esposa?
-La llamaría señora –respondió el aprendiz.
-No dijo el zapatero-. Debes llamarla Bella Dama
Permumadam. ¿Y cómo llamarás a mi hijo?
-Lo llamaría Juanito –respondió el aprendiz.
-No  dijo el zapatero-. Debes llamarlo Juan el Grande. ¿Y cómo le dirías al gato?
-Lo llamaría minino –respondió el aprendiz.
-No le dijo el zapatero-. Debes llamarlo Gran Garra Veloz.
¿Y cómo llamarías al fuego?
-Lo llamaría fuego –respondió  el aprendiz.
-No –le dijo el zapatero-. Debes llamarlo –Luz de la Vida
¿Y cómo llamarías al montón de leña?
-Lo llamaría montón de leña –respondió el aprendiz.
-No  -dijo el zapatero-. Debes llamarlo Monte Potago
¿Y cómo llamarías al pozo?
-Lo llamaría pozo – respondió el aprendiz.
- No –dijo el zapatero-. Debes llamarlo Fuente cristalina. Y,
Por último, ¿cómo llamarías a la casa?
-La llamaría casa –respondió el aprendiz.
-No –dijo el zapatero-. Debes llamarla Castillo de Mungo.
El zapatero, después de dar esta lección al aprendiz, le dijo que el primer día que pudiera usar todas aquellas palabras en una sola oración, y pudiera hacerlo sin cometer errores, su aprendizaje habría terminado.
El aprendiz no tardó mucho en crear la oportunidad para usar todas las palabras. Una mañana, se levantó de la cama antes que su amo y encendió el fuego. Luego ató algunos pedazos de papel a la cola del gato y arrojó al animal a la lumbre. El gato salió corriendo con los papeles encendidos y fue a caer al montón de la leña, que se incendió.
El aprendiz se apresuró a despertar a su amo y le gritó:
-Amo de todos los amos, levántese y póngase sus Excelsas vestiduras, llame a Juan el Grande y a la Bella Dama Permumadam, porque la Gran Garra Veloz se prendió con la Luz de la Vida y fue a dar al Monte Potago, y si no consigue ayuda de la Fuente Cristalina, ¡el Castillo de Mungo se quemará hasta desaparecer! 

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